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Desaparición

Desplazamiento

Represión

Exilio

Desaparición

Desapariciones físicas y simbólicas. Cuerpo, familia, literatura, arte efímero e historias nacionales

La figura del desaparecido político inaugura un tipo de memoria particular. A diferencia del exiliado o del desplazado, el desaparecido no existe. No solo se le niega el lugar original como ciudadano, sino que, directamente, se persigue borrar toda traza de su existencia. Y, por tanto, son los sobrevivientes, ex desaparecidos, o sus familiares los que reclaman esa memoria arrasada. ¿Cómo se organiza la narrativa del superviviente? ¿Cómo es la memoria familiar? ¿Qué otros soportes se han usado para comunicar experiencias inefables, como la de la desaparición? Los desaparecidos físicos, pero también los desaparecidos de la historia y de la memoria como las mujeres.

Desplazamiento

Desplazamiento. Música, territorio y lengua.

En América Latina las comunidades originarias y los afrodescendientes, auténticos depósitos de experiencia, han mantenido una peculiar relación con el espacio que les ha permitido recrear sus memorias durante décadas y generaciones, como muestra su pervivencia. ¿Cómo son sus relatos? ¿Cómo ligan sus experiencias históricas a los lugares? ¿Qué lugares no materiales priorizan como soportes de sus memorias? ¿Qué tipo de relatos circulan en esos espacios? ¿Qué tipo de memoria fomentan? Comunidades afroamericanas en Montevideo, en Coroico (Bolivia) o en el Delta bonaerense. Pueblos originarios como los enlhet en Paraguay, o la presencia histórica de los chanáes, timbúes y guaraníes en las islas del Delta del Paraná.

Represión

Represión. Los perpetradores y la zona gris

El siglo XX “Age of Extremes”, a decir de E. Hobsbawm, también es un siglo caracterizado por la represión política. La empatía y el acceso a esos testimonios ha hecho que los estudios sobre la experiencia de las víctimas sean mucho más numerosos que los análisis sobre los perpetradores y menos aún en ese espacio ambivalente y confuso que son las zonas grises. Sin embargo, si queremos entender los procesos de violencia política debemos incorporar a todos los protagonistas del proceso.

Exilio

Exilios entre España y Argentina.

En el Museo Judío de Berlín, el arquitecto polaco Daniel Libeskind intentó representar la experiencia del exilio a través de un jardín construido sobre una superficie inclinada que no se percibe a primera vista. Es al caminar por ese espacio desequilibrado cuando la sensación de desorientación y desasosiego aparece. Tal vez la pérdida de referentes, de espacios familiares, sea una de las facetas más características de cualquier exilio. ¿Podrían los mapas interactivos ser estrategias en la construcción de otro tipo de memoria para las nuevas generaciones? ¿Estos artefactos podrían acompañar a los textos, las fotos y los objetos? ¿Qué tipo de relatos habilitarían y que tipo de recepción estarían fomentando? ¿Qué tipo de memoria construyen esos mapas? El exilio argentino en Madrid y el exilio argentino en Buenos Aires a través de la obra de una literata.

EVENTO DESTACADO

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Territorios de la memoria

OTRAS CULTURAS, OTROS ESPACIOS EN IBEROAMÉRICA, SIGLOS XX Y XXI (TEMUCO)

Los territorios de la memoria son esos espacios en los que conviven los relatos de la experiencia social, que es otra manera de llamar a la memoria. Relatos creados por instituciones como el museo, el archivo o los memoriales, pero también narrativas desde abajo, las transmitidas como consecuencia del exilio, del desplazamiento, de la desaparición o de la represión. Memorias registradas en el espacio como marcas por descubrir, como posibles rastros a seguir. Un espacio que es físico y que puede registrarse en mapas, pero también cultural y simbólico, como la lengua, el arte, la música, la literatura o los objetos. Durante el siglo XX y lo que llevamos del siglo XXI estamos viviendo un boom memorialístico en Iberoamérica, ¿Cómo entender este giro? ¿Cómo transmitir esas experiencias a las nuevas generaciones?

El proyecto Territorios de la memoria: otras culturas, otros espacios en Iberoamérica en los siglos XX y XXI pretende ser, también, una parte de ese territorio donde poner a dialogar todas esas voces, pasadas y presente, muchas de ellas silenciadas durante demasiado tiempo.